donde se coloca el aislamiento en una fachada ventilada

En un caso así, el aislante térmico es aplicado de manera directa sobre la pared interior, para seguir después a su revestimiento.

Generalmente, se usa un trasdosado desde poliuretano expandido o lanas minerales, para terminar con un revestimiento desde placas de yeso laminado, ladrillo, etcétera.

Género de testeras ventiladas

En líneas en general, las testeras ventiladas se tienen la posibilidad de ordenar atendiendo a distintas clasificaciones, si bien ámbas más frecuentes son aquellas que tienen relación con los materiales empleados en su construcción o con la manera en que se fijan las placas que las conforman.

Por consiguiente, si nos fijamos en el ingrediente primordial, logramos hallar:

Son intervenciones normalmente veloces y con el beneficio de poder efectuarse individualmente en todos y cada estancia de un edificio. No obstante, tienen la posibilidad de achicar la área útil dentro de la vivienda, no suprimen los puentes térmicos y no aíslan a las uniones entre muro exterior y forjados. Las mucho más usadas son:

 

Problemas

  • El coste económico es alto. Por el producto en sí y su instalación como por la influencia económica del empleo de premarco.
  • Se necesita mano de obra muy enfocada.
  • Solo es correcta para una rehabilitación integral de la testera.
  • Puede ser incompatible con las ordenanzas municipales si hablamos de un edificio cuya testera está enrasado con el linde de la parcela, en tanto que crea un pequeño vuelo sobre la vía pública.
  • Normalmente es requisito pedir licencia municipal con ocupación de vía pública. Por consiguiente, es requisito tomar medidas precautorias como andamios, marquesinas y redes de seguridad.

Sistema de instalación

En este sentido las testeras ventiladas son algo mucho más complicadas de disponer que el sistema SATE. Necesitan de la instalación y nivelación posterior de un sistema de concretes sobre el que se ponga «la segunda piel» que rodeará la testera original y le va a ofrecer su nuevo aspecto y posibilidades. El SATE sencillamente se pone directamente sobre la testera con adhesivos y sin perfilería alguna. Su continuada al finalizar disminuye la oportunidad de puentes térmicos que tienen la posibilidad de achicar la efectividad energética. No obstante, en la actualidad, la instalación de testeras ventiladas se puede realizar con total garantía siempre y cuando se realice bajo una correcta supervisión, con un planteo técnico preciso y con los medios y equipos certificados y con la aptitud técnica correcta. Estos puntos garantizarán unos acabados y encuentros de calidad que eviten los puentes térmicos y brinden en el edificio máximas posibilidades.

Exactamente por la mayor dificultad que antes se describía, la inversión para una rehabilitación efectuada con testeras ventiladas es mayor que el SATE. No obstante, asimismo es considerable que, si bien el desembolso económico inicial es mayor, dejan recobrar la inversión de manera mucho más rápida debido al ahorro energético que piensa su instalación. Y evidentemente este roi es considerablemente mayor que otros sistemas mucho más económicos «de rehabilitación» como la app de enlucidos habituales o monocapa.

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